Paisajes de Saint-Émilion

  Saint-Émilion es una comuna cercana a Burdeos, famosa por sus viñedos, sus bodegas y sus preciosos paisajes, que contemplarás maravillosamente desde lo alto de sus cerros o tertres.
  Si vas en coche desde Burdeos no puedes perderte las carreteras circundantes al municipio, rodeadas de viñedos y que te llevan hacia Saint-Émilion como anuncio de lo que te espera allí. ¿Y qué te espera? Pues una villa llena de vinotecas, bodegas y toda clase de productos relacionados con el vino.
  Aparcar en el centro es de pago, pero hay aparcamiento gratuito a las afueras. Eso sí, tendrás que caminar hasta el centro.
  Una vez allí, te recomiendo, como siempre, callejear y subir a todos los cerros porque es desde donde se contemplan las mejores vistas del paisaje y de Saint-Émilion. No dejes de asomarte al tertre de la plaza en la que se ubica la oficina de información turística y desde la zona de la Torre del Castillo del Rey.

Vistas desde los tertres 

Vistas desde los tertres

Vistas desde los tertres
Vistas desde los tertres
  Nosotros visitar, lo que se dice visitar, no visitamos nada, ya que no entramos en ningún monumento porque lo que más nos interesaba era conocer el pueblo. Me quedé con ganas de ver el interior de su famosa iglesia monolítica pero, entre que había pocas visitas, todas eran guiadas, justo acababa de empezar una cuando llegamos y que lo que se dice barata la entrada no es (7,50€) pues nada, que no lo vimos. Como suelo decir: siempre hay que dejarse algo por visitar para tener motivos por los que volver. O más motivos, porque la verdad es que Saint Émilion es para volver y si vas a Burdeos tienes que acercarte hasta aquí porque está al ladito y no te arrepentirás.

Iglesia monolítica de St-Émilion
Iglesia monolítica
Campanario de la Iglesia monolítica de St-Émilion
Campanario de la Iglesia monolítica
Torre del Castillo del Rey
Torre del Castillo del Rey
 No dejes de ver el Claustro de les Cordeliers, el mercado cubierto, la Puerta y la Casa de la Cadene... Vamos, que no dejes de ver nada, que todo merece la pena. Fuimos caminando también hasta las afueras para ver los viñedos desde allí ¡precioso paisaje!

Mercado
Mercado
Puerta de la Cadene
Puerta de la Cadene
  Una visita a alguna bodega tampoco está de más, un paseíto entre sus barricas y quizá comprar algo de vino. Nosotros visitamos Le Château La Rosse Brisson. Maison Galhaud aunque el vino allí no lo compramos ¡era carísimo! Al menos la visita era gratuita.
  Compramos algo de vino en una pequeña tienda en el centro donde la dueña nos recomendó algunos vinos no demasiado caros y tengo que decir que la recomendación fue bastante buena.
  También encontraréis por todo Saint-Émilion muchísimas tiendas con diferentes objetos relacionados con el mundo del vino: decantadores a precios de escándalo (eso sí, con unos diseños más que originales), sal de vino, diferentes recuerdos y souvenirs... La mayoría de las cosas bastante caras pero ahí ya cada uno con su bolsillo.
  Desde luego ir a Burdeos y no pasar por Saint-Émilion debe ser pecado mortal.

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